Fallecido el mítico entrenador Carlos Tello, su hijo (Carlitos) tomó el toro por las astas y, lejos de decirle adiós al boxeo, se la jugó por gente joven para la enseñanza en el histórico gimnasio cordobés: Víctor Hugo Castro y Ceferino Labarda.
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| "El Cefe" y "el Negrito" son los nuevos maestros del Corral de Palos |
Por Andrés Mooney
No es fácil estar abajo, caído, cuando se está acostumbrado a vivir arriba, en la cima. Cinco campeones mundiales, medallistas amateur, semillero de cracks, y una porción enorme de la historia del boxeo de Córdoba, pasaron por el mítico Corral de Palos y amenazaron con jamás volver. Ido el gran maestro, amagó con desaparecer el gimnasio de barrio General Bustos que, cual Córdoba Sport, quedaría sólo en el recuerdo de los más nostálgicos amantes de los guantes.

"Estaba por cerrar y largar todo, es muy difícil llevar adelante esto", confesó Carlitos Tello. Y claro, la mochila es pesada de sobrellevar cuando quien te antecedió dejó una marca para siempre. "Los boxeadores dudaban, pensaban en irse -contaba Tello dibujando un panorama oscuro- porque no veían algo estable". Pero, confirmando aquello de que este deporte es noble como ninguno, llegaron a poner el hombro los que era de esperar. "Hasta que me llamó el Omar (Narváez), (Mariano) Carrera, todos los que estuvieron con mi viejo, y Víctor (Hugo Castro), diciéndome que le diera para adelante, que contara con el apoyo de ellos, que no iban a dejar caer el Corral de Palos porque nacieron ahí", narró Tello hijo.