19 sept. 2012

El renacimiento del boxeo argentino

Por Andrés Mooney
No nos tiembla pulso al titular de esta forma. A días de haber vuelto de Las Vegas, no lo dudamos: el sábado 15 de septiembre renació el pugilismo nacional. Muy mal tenemos que hacer las cosas como para que esto no ocurra (para que no renazca, en todo sentido). Los 40 puntos de ráting, los más de tres mil argentinos en el Thomas & Mack Center y la cantidad de festivales que están ocurriendo los fines de semana, dan cuenta de que la familia argentina se acerca, otra vez, al deporte que tanta alegría le dio a lo largo de su historia.
Sr. Martínez: ¡gracias! No hay que buscarle defectos, ni compararlo con otros históricos; hay que disfrutarlo y, por supuesto, agradecerle. Porque fue él el responsable de este gran auge. Su boxeo, su forma de expresarse, ¡su facha!, su honestidad, su simpleza, y más detalles de un hombre que convierten al campeón en un ídolo inmaculado. No distingue clase social, género, ni religión: Maravilla Martínez, más o menos, les gusta a todos. Nuestro deber es saber manejar el legado que este hombre, mejor tarde que nunca, a los 37 años, nos deja con las piñas enguantadas en lo más alto del nivel mundial.
El Chino y Lucas hicieron lo suyo. Claro, el quilmeño no estuvo solo en Vegas. Primero, la justicia se apareció el 8 de septiembre en Nevada y le dio el tan merecido cinto mundial a Lucas Martín Matthysse. El chubutense -boxeador, noqueador, disciplinado- noqueó técnicamente en diez rounds al nigeriano Ajose Olusegún y se convirtió en nuevo rey mundial argentino. Luego, minutos antes de la consagración de Maravilla, Marcos René Maidana silenció al pueblo mejicano en el MGM. Silbado durante todo el combate por sus victorias ante Erik Morales y Víctor Ortiz (de sangre azteca), el Chino metió un nocaut de esos que lo caracterizan: cuando parece que la cosa se pone fea, aparecen las manos de un formidable pegador y terminan con la pesadilla. En el octavo asalto, el de Margarita acabó con el duro Jesús Soto Karass.

Y faltan. Porque Héctor Saldivia peleará, el 20 de octubre en el Reino Unido, con Kell Brooke por la eliminatoria FIB, y porque Luis Carlos Abregú se mediría con Thomas Dulorme, el 27 de ese mes en Nueva York. Los dos, boxeadores de la división welter, están a poca distancia de la chance mundialista. Además, otro de las 147 libras, Diego Cháves defenderá su corona interina AMB, el sábado en el Luna. Y el rival no parece de valía, la pelea no pinta meritoria de un Luna Park pero, esperemos, sea la última presentación "light" de la Joya porque, como resaltó Martínez luego de vencer a Chávez Jr., hay que devolverle credibilidad al boxeo.

Son tiempos de felicidad para todos los que amamos y venimos, hace tiempo, peleando por un deporte de excelencia. ¡A no detenerse! ¡A seguir metiendo manos de gloria, como las del Chino, Lucas y Maravilla!

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