31 jul. 2011

La polémica derrota de Guillermo Suárez

"La Pantera" perdió el viernes, en Catamarca, por descalificación en el primer round ante el local Mariano Abel Robledo. Tanto el boxeador como el entrenador cordobés, afirman que fueron perjudicados y exigen revancha.
Momento clave: Suárez llega con la mano izquierda. ¿Golpea o empuja?
Por Andrés Mooney
""Guille" lo pone nocaut con golpe de gancho y cruzado de izquierda, y el árbitro dio golpe ilícito. ¡Imposible!", descargó el maestro Alberto Gómez apenas arribado a Córdoba. "El Fiscal dio el fallo cuando nosotros estábamos en el vestuario y Robledo camino al hospital; hasta ese momento todos creíamos que el fallo iba a ser sin decisión", continuó el profesor del Club SICA, señalando las irregularidades del combate. 
Lo ocurrido es claro: un cruce confuso donde unos vieron golpe y otros empellón o acción antirreglamentaria; donde unos juzgaron buena intención y otros mala fe; donde unos concibieron nocaut y otros descalificación. Lo cierto es que en medio de la polémica, estaba en juego el título Mundo Hispano del CMB y el record inmaculado de Suárez. Al final, el cinto quedó para Robledo y la foja del cordobés manchada con una derrota.
Sed de revancha
"La verdad es que merezco una oportunidad y quiero que me la den. Sin dudas nuevamente lo pongo nocaut. Espero por vos, Robledo", disparó Suárez. Los fallos, se sabe, son inapelables, no pudiendo ser cambiados por ningún concepto. Por eso, Guillermo Suárez lo que pide es otra oportunidad. 
Así terminó Robledo el combate: tendido en la lona
Qué dicen los libros
El Reglamento de la Federación Argentina de Box, avala la decisión del árbitro de descalificar a un boxeador por golpes prohibidos así sean voluntarios o involuntarios. "Aplicar voluntaria e involuntariamente golpes prohibidos que dejen al adversario en inferioridad de condiciones para continuar la pelea". Es decir, no importa la intención sino el resultado de esa acción. Lo determinante, en caso de comprobarse, fueron las declaraciones de Gómez respecto a la rectificación del fallo. Si se hizo pasados los 10 minutos, y Robledo efectivamente no estaba en el estadio (según el rincón cordobés, "la Pantera" de Catamarca iba camino al nosocomio cuando se leyó la decisión), entonces no se cumplió con el reglamento que reza: "Si al finalizar un combate se hiciera conocer el resultado públicamente en forma errónea, por causa imputable a las autoridades, el mismo podrá rectificarse siempre que las mismas no se hayan retirado del recinto al igual que los boxeadores o sus segundos y que no hayan transcurrido más de diez (10) minutos desde el anuncio equivocado".

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