17 dic. 2011

La Mole defendió en Tucumán

Fabio Moli venció, en forma unánime, a Sebastián Ceballos por el título argentino de los pesados. La pelea no fue buena porque uno no pudo y el otro no quiso.
Por Andrés Mooney
Uno le aplicó todo lo que sabe, la experiencia en el campo rentado: le tiró el peso encima, lo empujó con el antebrazo, golpeó indebidamente cuando notó que el árbitro carecía de autoridad, etc. 
El otro ofreció su buena línea, una ráfaga de golpes en ofensiva y nada más. Moli no brilló; Ceballos ni lo intentó.

Retador al título, de local, con 10 años menos, era la oportunidad de su vida. Sebastián Ceballos debía jugársela todo por el todo. Aquello aprendido en el campo aficionado, con múltilples medallas, contra los mejores del mundo, tenía que arrojarlo en el ring con un plus extra: el corazón, la garra, las ganas. ¿Por qué no ganó? Porque se olvidó de lo último. Esperó con la guardia en alto, miró, midió, respetó de más al campeón y se quedó con las manos vacías. Olvidó "el Grandote" que en medio había un cinturón argentino y que del otro lado estaba el campeón. Su misión era destronarlo; no esperarlo.
Ceballos recibió dos cuentas del árbitro
Frío, relajado merced a su larga trayectoria, Fabio Eduardo Moli, de 42 años, subió al ring del Club Villa Luján a ver qué tenía en frente. Lo chicaneó. Burló la autoridad (es un decir...) del árbitro Francisco Wolfart e hizo oído sordo a las órdenes de "stop", "break", y pegó como quiso y cuando se le ocurrió. Todo esto, ayudado por un oponente que miraba, se quejaba y jamás reaccionaba. El de Villa del Rosario tomó el centro del ring casi siempre, lanzaba su cross diestro que llegaba a destino, pero no podía finalizar la faena. 
Los últimos cuatro rounds fueron del campeón que, con las manos bajas, esperaba la respuesta de un Ceballos que parecía apostar a la descalificación del cordobés. Fabio Moli no lució, ensució en varios pasajes de la pelea, pero fue un justo ganador.
Sigue siendo el rey indiscutido
Puede no gustar su estilo. Quizá a alguno no le caiga simpático. Pero es el campeón argentino sin discusión. Superó ampliamente al primero del ranking nacional y no lo dude: se acabaron los rivales para Moli en el país. El próximo año irá por el Título Sudamericano y allí, si lo gana, esperemos sepan reconocer sus detractores, que por algo se adueña de los cinturones.

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