9 may. 2012

La calma que antecede al huracán

Noche de Campeones
KOrdobazo Mundial II
Juan Carlos Reveco y Karim Guerfi, más allá de alguna broma, no se mostraron antipatía. Sin embargo, en diálogo con Segundos Afuera, ambos prometieron noquear. Pelean el viernes, en el Orfeo.
Por Andrés Mooney 
El Cotón (27-1-0  16 k.o.) se mostró relajado a pesar de la inactividad de casi un año. El buen trabajo en el gimnasio, en la parte física y boxística, parece darle seguridad a este campeón de 28 años que supo sufrir derrotas en el ring y fuera del mismo. El perder el título ajustadamente, luego recapturarlo para después volver a coronarse y ser despojado en los escritorios, forman una huella imborrable que, según parece, ayudan cuando solo hay que preocuparse por pelear.
Reveco aseguró que está “diez puntos”: “Llegamos bárbaro, luego de una preparación de tres meses. Estuve guanteando fuerte con sparrings parecidos a mi rival, así que solo espero la pelea”. Y, merced a la confianza y la fe con que llega a este compromiso, le pronosticó a Segundos Afuera: “Hay nocaut en el quinto”.
Karim Guerfi (18-0-0), por su parte, arribó a Córdoba con un solo objetivo: llevarse el título interino mosca AMB. El francés, pese a su juventud, asoma como un interesante retador considerando algunas cuestiones. Una de ellas es su 1,73 cm de altura –físico envidiable para la división-, contra el metro cincuenta y fracción del malargüino. Además, la actitud desafiante y la tranquilidad que mostró el Guepardo son propias de quien sube a “faltarle el respeto” al campeón, sin reparar en las condiciones del titular.

Guerfi desafió: “Voy a irme a Francia con el título. No vine a hacer turismo; estoy aquí para ganar”. Y continuó arriesgando un resultado: “Gano en las tarjetas o noqueo en el octavo”.

Hubo tiempo para chicanas. A Reveco le recordaron las declaraciones de su retador afirmando que este le “patearía el trasero”. El Cotón no dudó y retrucó: “Vine a boxear, si me va a pegar patadas decile que no”. Luego, colegas consultaban al mendocino si volvería su tan mentado gancho al hígado, cuando Guerfi interrumpió moviendo las manos y gesticulando que no. Automáticamente el pupilo de Ricardo Arias, sonriente, contestó: “¿No? Ojo, cuidate…”.

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