28 jul. 2012

Don Bosco anduvo de fiesta

Por Andrés Mooney
A estadio lleno, el Centro Vecinal tuvo su merecida gala de boxeo: los pibes del seleccionado regaron el cuadrilátero con su sapiencia, los cordobeses, rivales de aquellos, les mostraron las garras haciéndoles sentir la localía, y el ídolo del barrio retuvo el título.
Primero fue el turno de Alan. El bonaerense caminó bien el entarimado, castigó con golpes curvos a los planos bajos y altos de Gastón Flores, el cordobés que le dio batalla al más pesado de los Castaño. La visita eligió con criterio los envíos, no lanzó en vano y fue efectividad pura. El pupilo de Carlos Del Grecco captó el mensaje de su rincón en el último asalto, pero ya era tarde. Fue bueno lo de Alan Castaño, aunque también es destacable lo del rubio Flores que, como cada vez que asciende a un ring, propuso batalla.
Después le tocó a Brian. Y ahí nos invitó a todos a mirar, disfrutar y, si se puede, aprender. Demolió con ganchos a la zona baja, hizo cintura contra las cuerdas y remató arriba. Veloz, variable -por momentos boxea, de a ratos se faja- y potente, Brian Carlos Castaño fue mucho para el guapísimo Jonathan Oliva que soportó, hasta donde pudo (el tercer round, cuando Víctor Correa, oportunamente, decretó el out), el embiste de la joya del seleccionado. Castaño reúne las condiciones para llegar al podio en el profesionalismo, instancia en la que debutará en octubre, en la división welter. Avisar a los 147 libras: se viene un pibe con ganas y armas para demolerlos.
Luego llamaron a Junior, pero al mismo tiempo le sonó la puerta a Elio. Zárate y Mamondes protagonizaron un destacable duelo meritorio de revancha. Cada cual con su libreto supo llevar la pelea a su terreno. El último asalto, con golpes más claros, Junior Zárate pareció cerrar mejor el pleito. Sin embargo, el empate le calzó bien.
Y el final fue para Maxi. Coronel se impuso con autoridad sobre Julio Tossorato. Con mayor esgrima pugilística, el hijo del maestro César Coronel mostró lo pulido en meses de entrenamiento en el Cenard. Así, Maximiliano retuvo su cinto provincial y se fue aplaudido por el barrio que lo vio nacer.

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