15 feb. 2012

El Senado filipino pide al Gobierno la retirada del embajador en Argentina

Fue por la agresión que sufrió el boxeador Johnriel Casimero tras vencer al argentino Lazarte.
Foto: Télam
Por Agencia EFE
El Senado de Filipinas aprobó hoy una moción que pide la retirada del embajador en Argentina por la agresión que sufrió el boxeador filipino Johnriel Casimero tras ganar el combate que mantuvo con el argentino Luis Lazarte el pasado 11 de febrero, según fuentes oficiales. (ver Escándalo en el boxeo: perdió Lazarte y explotó Mar del Plata).

"El Ministerio de Asuntos Exteriores tiene que retirar a nuestro embajador en Buenos Aires (Rey Carandang) y llamarlo para que explique por qué los argentinos se atrevieron a asaltar la bandera filipina, el honor y la dignidad de este país representado por nuestro boxeador, que viajó pensando que iba a un país civilizado y no a uno de gente anormal e incivilizada", dijo el presidente del Senado, Juan Ponce Enrile.
"No creo que tengamos ninguna razón especial para mantener relaciones con un país que se comporta de esa manera", manifestó Enrile, muy molesto por "el sórdido y desafortunado incidente en que la bandera filipina fue deshonrada", según sus palabras.

La resolución, aprobada por unanimidad en una comisión del Senado, se produjo después de que el senador Vicente Sotto mostrara imágenes de cómo el púgil Casimero era agredido por parte del público argentino tras ganar por KO en el décimo asalto.

Algunos partidarios del contendiente argentino empezaron a lanzar objetos al cuadrilátero e hirieron a varios acompañantes del filipino, según la televisión local ABS CBN.

"Debemos condenar de la manera más rotunda posible este ataque a un héroe deportivo filipino y a toda la delegación filipina. Un insulto al contingente filipino es un insulto al país", declaró Sotto.
La portavoz de la presidencia filipina, Abigail Valte, aseguró que la decisión sobre el embajador queda ahora en manos del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Repudio. Por su parte, el embajador argentino en Filipinas, Joaquín Daniel Otero, repudió en un comunicado "el vergonzoso episodio de violencia" que tuvo lugar tras el combate y expresó su "malestar y decepción por el episodio de falta de deportividad que constituye una afrenta para la gente que ama el deporte y el juego limpio".
"Este episodio en ningún modo es representativo de los sinceros sentimientos de amistad y fraternidad entre nuestras naciones", agregó.


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