13 mar. 2012

De guantes y tacos altos

Yésica Marcos y Ana Julaton, que el viernes se enfrentarán por el título mundial supergallo OMB, practican el boxeo con pasión y sin dejar de lado el toque femenino que las caracteriza. 
Por Juan Ignacio Blanco - Diario Uno (Mendoza) 
Dos realidades y un mismo objetivo: conquistar, el viernes en el teatro griego Juan Pablo II de San Martín, la corona completa de las supergallos OMB.

Yésica Marcos irá con su interinato en la cintura; Ana Julaton se destacará por ser la campeona regular.

Una es de una ciudad como San Martín, que mantiene el espíritu de pueblo impulsado por hombres que forjaron la tierra y lo convirtieron en un vergel en medio del desierto; la otra, de un conglomerado como San Francisco (California), reconocido por el Golden Gate, la prisión de Alcatraz, por su comunidad gay friendly impulsada, en la década del ’70, por el político y activista Harvey Milk, y el nacimiento del movimiento hippie a fines de los años ’60.

El Bombón Asesino y The Hurricane, a pesar de las distancias, las diferencias y de practicar un deporte rudo como el boxeo, abajo del ring mantienen un espíritu feminista y lo profesan hasta en la manera de vestirse, aunque el viernes ambas lo dejarán de lado, en principio, durante 10 asaltos de pelea para determinar cuál de las dos es la mejor dentro de las 122 libras de la Organización Mundial de Boxeo.

Una vez abajo, Yésica y Ana volverán a vestirse con sus mejores ropas, se perfumarán y caminarán como una más, aunque por la sangre les corra el calor de la pelea.

Primer encuentro
Marcos y Julaton brindarán, desde las 11 en el cuarto piso de la Casa de Gobierno, una conferencia de prensa donde, además, se espera la presencia del gobernador Francisco Paco Pérez.

Yésica Marcos
“No soy muy ama de casa, pero me defiendo”

“Mi hermano heredándome la pilcha, aquella que vistió también a un primo, así fue que aprendimos el secreto de compartir los parches y el camino…”, entona el Pelado Cordera en la canción Al olor del hogar, que engloba, a grandes rasgos, lo que fue la infancia y adolescencia de Yésica Marcos, quien, cuando pedía con sus hermanos por las calles de San Martín, se vestía “como un hombrecito”.

El correr del tiempo y las oportunidades que le presentó la vida hicieron que la Yesi fuese ganando femineidad y si bien no reniega de su pasado, está feliz de haberlo logrado.

–¿Fue muy complicado el camino para encontrarte a vos misma como mujer?
–Gracias a Dios, no fue tan difícil. Cuando era chica tuve una parte muy masculina, pero cuando comencé a crecer los cruces de la vida me enseñaron que tenía que ser más femenina en algunas ocasiones.

–¿A qué te referís cuando decís que eras muy masculina?
–Me vestía igual que un varoncito, con pantalones y remeras anchas. Después me empezó a gustar vestirme con ropa más ajustadita.

–Te diste cuenta de tus atributos femeninos…
–No sé, me daba mucha vergüenza mi cuerpo. Ahora es distinto, ya que perdí esa vergüenza que me caracterizaba.

–¿Hacés las cosas de la casa?
–Claro (risas). No digamos que soy re ama de casa, pero me defiendo.

–¿En qué te destacás?
–Me gusta limpiar, y lo hago cuando estoy sola, sin que nadie me esté dando instrucciones. Soy de mover todos los muebles. De lo que no soy muy amante es del planchado.

–¿Sos de cocinar?
–Me defiendo muy bien. Sé hacer muchas clases de comidas, aunque mi especialidad son los canelones.

–¿Te gusta leer?
–Sí, me gusta, aunque no soy de hacerlo muy seguido. Me encantan las novelas románticas.

–¿Comprás revistas femeninas?
–Imaginate que ni sabía que existían esas clases de revistas (risas).

–¿Sos de escuchar música?
–Totalmente, estoy todo el día escuchando. Me gusta mucho el género romántico.

–¿Cómo hacés cuando vas a bailar y el DJ no pone música romántica?
–Si voy al baile, voy al baile. Ahí sí que hay que moverse. Soy de bailar lo que me pongan.

–¿Estás muy pendiente de la ropa que te ponés?
–Ahora vivo pendiente de eso. Tengo unas amigas y las mujeres de mis profesores que me ayudan. Muchas veces me vestí como una “groncha”. Ahora voy bien vestida a todos lados y hasta uso tacos, aunque no los aguanto por mucho tiempo.

–¿Buscás combinación de colores?
–Eso lo aprendí, así que lo hago siempre.

–¿Cuál es el que más te gusta?
–El rosado, pero no para vestirme.

–¿Tenés un proyecto como mujer?
–Poder dejar una buena casa para que si el día de mañana tengo un hijo, no tenga que pasar lo mismo que tuve que pasar yo.

Ana Julaton 
“No tengo hijos. estoy casada con el boxeo”

Sus rasgos asiáticos, heredados de su descendencia filipina, la hacen una mujer atractiva y con una sonrisa a flor de piel, una muestra de la simpatía y la cordialidad de esa raza.

La estadounidense Ana Julaton se ve coqueta y busca hasta el mínimo detalle para quedar presentable para la sesión fotográfica. Se tomó su tiempo. Quedar en óptimas condiciones le demandó más de una hora de encierro en la habitación del hotel donde se hospeda en San Martín.

–¿Estás casada?
–El boxeo es mi vida. No tengo hijos, ni estoy casada. Este deporte me demanda mucho tiempo. Mi matrimonio lo tengo con el box.

–¿Lo vas a buscar después de retirarte?
–El boxeo es tan, pero tan fuerte, que creo que no me voy a querer meter con un hombre.

–¿Cómo se hace para estar tan bien a pesar de practicar un deporte tan rudo?
–Este deporte, a pesar de ser rudo, te ayuda para estar siempre en forma, algo que se lo debo también a mi equipo, que es el que me guía y me acompaña en todo momento.

–A pesar de ser boxeadora, tenés muy marcado tu lado femenino...
–Cuando estoy arriba del ring soy boxeadora, pero cuando estoy abajo me gusta ser muy mujer. Se separar muy bien las dos cosas.

–¿Sabés cocinar?
–Me encanta. Muchas veces le cocino a mi equipo y a mi manager, Allan Trambley.

–¿Te gusta la lectura?
–Sí, leo mucho sobre historia y me apasionan los libros de boxeo.

–¿Tenés algún autor en especial?
–Particularmente no. Sólo leo lo que cae en mis manos y listo.

–¿Comprás revistas de mujeres?
–De vez en cuando. Me gusta leer artículos de cómo tratan a las mujeres los hombres.

–¿Y la música?
–También. No soy de bailar mucho, sólo cuando me encuentro con amigos, pero eso sucede muy pocas veces.

–¿Estás pendiente de la moda?
–Más o menos. Me visto bien cuando me reúno con gente importante, como sucedió hace unos días atrás cuando fui invitada por el intendente de San Martín (Jorge Giménez). Es una cuestión de respeto.

–¿Vas de shopping?
–De vez en cuando. No lo hago muy seguido (risas).

–¿Por qué comenzaste a practicar boxeo? ¿Por admiración a alguien?
–Si me pongo a enumerar todos los boxeadores que admiro, necesitaríamos una tarde completa, así que mejor sigamos (risas). La lista es muy larga, pero la encabeza Manny Pacquiao.

–¿Qué esperás para la pelea con Yésica?
–Hacer un buen papel. Todo el mundo va a ver esta pelea.

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